Presentación clínica

La afectación muscular que ocurre en la Mg presenta variaciones según el tipo de musculatura afectada. Más adelante se describen las manifestaciones más comunes de cansancio y debilidad que acontecen en los músculos mayormente afectados. Siendo importante tener en consideración que la severidad de cualquiera de los síntomas descritos a continuación puede progresar en semanas, meses o años de manera distinta entre los pacientes, y que “desde las formas más ligeras a las más severas la debilidad muscular tiende a extenderse desde los músculos oculares a los faciales, bulbares y luego tronco y extremidades” (Papazian, Alfonso & Araguez, 2009).

En los músculos oculares los signos de la MG son la Diplopía y la Ptosis. La Diplopía (percepción de dos imágenes en un solo objeto) surge en los miasténicos por parálisis de los músculos oculomotores siendo importante descartar otras causas que vincularían este síntoma a otras enfermedades (por ejemplo: el glaucoma ocular puede generar un aumento de la presión ocular que produce diplopía).

La diplopía se ha descrito como la primera manifestación clínica de la MG en muchos pacientes, puede aparecer de manera súbita o gradual, suele observarse con determinadas direcciones de la mirada y aún cuando al inicio es transitoria, puede convertirse en un síntoma permanente sin los cuidados apropiados (López, Armengol & Ponseti, 2003).

La Ptosis (caída de los párpados) puede generarse en uno o ambos ojos, de manera asimétrica con predominio de un lado. “A diferencia de la ptosis, según Herrera, Infante, Casares & Varela (2009), por lesión del III par, por lo común no existe o es discreta la contracción compensadora del frontal, sin embargo es característico el signo de Collier (retracción del parpado superior por contracción compensatoria del orbicular de los parpados ipsilateral)”.

Respecto a la afectación de los músculos de oculares y elevadores de los párpados, (Schmidt, Salinas & Erazo (2005) explican que la dificultad en su recuperación, en contraste con los músculos de las extremidades, se debería a que” en éstos hay de por sí menor cantidad de receptores de acetilcolina” y, por ende, mayor probabilidad de padecer en estos músculos los síntomas con más rapidez y/o intensidad.

Respecto a la afectación ocular hay que agregar que la falta de compromiso de la musculatura lisa en la MG dejan intacto el funcionamiento de la pupila y el músculo ciliar, por tanto, si llegan a verse perjudicados debe buscarse otro diagnóstico.

Otro grupo de músculos que se ven afectados en la MG son los músculos vinculados a la masticación. En éstos los síntomas de debilidad progresiva aumentan con las comidas (especialmente si implican esfuerzo, por ejemplo, como comer carne, apareciendo Disfagia o dificultad para tragar que puede conllevar; (1) pérdida de peso (por la dificultad para comer adecuadamente), (2) regurgitación nasal de los alimentos y (3) debilidad en la musculatura al punto tal que la boca permanece entreabierta pues no es posible aplicar fuerza para cerrarla. Como forma de evitar el aumento progresivo e invalidante de la disfagia, lo común entre miástenicos es comer y/o hablar con pausas, ya que de esa manera el reposo mejora el funcionamiento de la musculatura (Herrera, Infante, Casares & Varela, 2009).

La afectación de los músculos de la lengua aumenta la dificultad de comer y hablar, ya que el paciente se puede ver impedido de realizar movimiento repetidos. Este signo, además, produce alteraciones de la fonación típicas; la debilidad progresiva de las cuerdas vocales y los músculos laríngeos fonatorios hace que la voz vaya apagándose lentamente (disfonía por esfuerzo) y la parálisis del velo paladar induce un timbre nasal.

También se puede apreciar en los miástenicos debilidad en los músculos del cuello y los cervicales, lo que provoca la caída de la cabeza. En casos extremos la debilidad en esta zona es tal que el paciente puede mantener la cabeza en su posición sólo con apoyo de la mano.

Cuando el trastorno miastenico afecta la musculatura facial se produce desaparición de los pliegues del rostro con el resultado de una mímica pobre, dificultades para sonreír, fruncir los labios y silbar. El conjunto de estos síntomas en paralelo produce un tipo particular de expresión facial conocida como “Facie miastenica” caracterizada por la falta de expresión facial, ojos semi cerrados, labios abiertos, cabeza caída y maxilar inferior descendido. La apreciación general de este fenómeno da la apariencia de “atontamiento” en los pacientes con MG.

Las dificultades para sostener los brazos por encima de los hombros corresponde un manifestación de debilidad en dicha musculatura y suele expresarse en problemas al momento de peinarse, pintarse los labios o alcanzar objetos altos. En cambio, cuando se presentan dificultad para subir escaleras y hay caídas frecuentes o marchas anadiantes, la debilidad se encuentra en la cintura pélvica y los glúteos (López, Armengol & Ponseti, 2003) Además, los miasténicos pueden presentar síntomas de cansancio en las extremidades. Sin embargo, es importante tener en consideración que en estos casos la debilidad no suele ser patente en los músculos de manos y pies.

Finalmente, los músculos respiratorios pueden verse afectados no sólo durante las crisis miastenicas donde la insuficiencia es aguda y se hace necesario aplicar intubación como respiración asistida y mecánica. También estos músculos pueden presentar síntomas de debilidad que se vuelven evidentes en la Disnea (sensación subjetiva de “falta de aire”) producida sólo y únicamente por esfuerzo. Así se produce Disnea sin esfuerzo o persiste recurrentemente incluso tras un período de descanso largo, se vuelve urgente consultar con el médico en busca de otra causa distinta a la MG.

Esta es una recopilación de información, con las referencias indicadas al final de la pagina, en ningún caso se puede utilizar como medio de diagnostico o tratamiento.

Vanessa Orrego Tapia, Psicología, Corporación Miastenia Gravis de Chile

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